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La historia de Julia y la opinión del especialista

Tiene 46 años y está un poco nerviosa al entrar a consulta. Saluda con amabilidad, incluso sonríe. Ha accedido a que comparta esta experiencia porque cree que así “puede ayudar a alguien más”, a otra mujer, madre, hermana, hija o esposa que esté viviendo experiencias similares. Espera que esta sea una manera de decir “no están solas, no tengan miedo”

Julia es maestra de primaria, tiene dos hijos varones, uno de 16 y otro de 11 años. Está casada con su marido desde hace 21 años y comenta que lo más importante para ella es su familia y su trabajo. 

El alcohol siempre estuvo presente en su vida familiar: su padre fue “bebedor empedernido”, igual que su abuelo y, aunque un día, siendo aún niña, se prometió nunca pasar por lo mismo que su madre y su abuela, cierta vez despertó y pensó que, sin darse cuenta, estaba repitiendo parte de aquella historia con su esposo. 

“El siempre ha tomado… así nos conocimos, en una fiesta, tomando y bailando… aunque de jóvenes se te hace normal… además, él nunca fue mala copa: era chistoso, me regalaba flores, me cantaba, incluso recuerdo con cariño esas fiestas… 

“El problema empezó sin darme cuenta, cuando ya vivíamos juntos… siempre, para cada comida, era una cerveza o un tequila… Hasta que lo empecé a ver borracho ya más seguido… y las cosas fueron empeorando…

“Cuando toma, no mide… Agarra el carro… ya ha chocado varias veces, la más fuerte contra un árbol porque se quedó dormido…

“Después de algo así, me lloraba, me pedía perdón… a mis hijos también… y dejaba de tomar un rato, pero se le pasaba la culpa y volvía otra vez lo mismo… Así han sido los últimos años…”

Después de escuchar la historia de Julia, quien actualmente sigue en tratamiento junto con su marido en la clínica sin internamiento Oceánica Ciudad de México, pudimos sostener esta entrevista con su terapeuta.

¿Qué tan común es la historia de Julia?

Es algo que se vive cotidianamente todos lados del mundo. Para hacerte una idea, solo piensa en el número de personas con problemas de adicción que conoces o has visto y piensa que, sin importar lo mal que se encuentren, hubo alguien o sigue habiendo alguien que ama a esa persona, se preocupa por él o ella y quiere ayudarla.

¿Por qué la gente tarda tanto tiempo en darse cuenta del problema y pedir ayuda?

Hay muchas explicaciones, pero la que considero más importante es que, desafortunadamente, en México no existe una cultura de las adicciones, lo que hace que las personas minimicen síntomas y malestares y no se atiendan hasta que surge un problema más fuerte. Esta falta de cultura genera que la gente desconozca las fuentes de apoyo y tratamiento a las que debe acudir. Aunado a esto, es real que existen muchos obstáculos para acceder a un buen tratamiento, por ejemplo, el costo, la falta de lugares cercanos donde atenderse, la falta de información y finalmente el estigma que existe hacia la adicción, es decir, la adicción aún es vista por muchos como un problema de carácter, como algo de falta de voluntad, como un vicio, etc.; en lugar de ser visto como un problema de salud. Este estigma hacia la adicción genera, en la persona afectada y en su familia,  el temor a ser catalogado como enfermo o enferma, provoca vergüenza o pena, y ello dificulta que las personas pidan ayuda, a veces dejando pasar años antes de llegar a un espacio de tratamiento profesional.  

¿Qué tan real es que la mayoría de las personas que consumen drogas deben ser internadas?

En realidad es una visión equivocada. El internamiento es un tratamiento dirigido a personas que experimentan un problema severo en el que ya no les es posible detener el consumo a menos que se encuentren en un ambiente controlado y también para personas que, debido al consumo, ponen en riesgo su vida y la de otros. La realidad es que la mayoría de los usuarios de alcohol y drogas no necesitan llegar a estar internados para mejorar, la mayoría de ellos podrían ser atendidos ambulatoriamente con éxito, si solicitan ayuda a tiempo

¿Qué hace que el tratamiento ambulatorio tenga éxito?

Primero debe ser un tratamiento con evidencia científica de que funciona, es decir, algo que ya se haya probado que es efectivo, por ejemplo, la terapia psicológica cognitivo-conductual, acompañada de un tratamiento farmacológico, cuando es necesario, es actualmente lo más efectivo en adicciones. 

¿La familia también necesita tratamiento?

Así es en la mayoría de los casos. La realidad es que nadie está preparado para enfrentar el consumo de alcohol o drogas de un ser querido, es una experiencia altamente estresante, que puede generar frustración, ansiedad, depresión, sentimientos contradictorios de amor-odio y otros problemas de salud a la familia y su convivencia. 

¿Qué distingue a Oceánica de otras alternativas de tratamiento?

La principal diferencia es que Oceánica es un centro altamente especializado en el tratamiento de las adicciones. Procuramos estar siempre a la vanguardia, aplicando tratamientos con fuerte evidencia de ser efectivos, e incorporamos constantemente cualquier técnica novedosa que la investigación científica demuestre que puede ayudar en los trastornos adictivos. Contamos con diferentes niveles de tratamiento para problemas que van de leves a severos, y que requieran incluso un tratamiento residencial. Contamos con programas de atención para adolescentes y tenemos programas específicamente dirigidos a la familia. Además, nos preocupamos por acompañar a las personas proporcionándoles diferentes actividades complementarias a la terapia médica y psicológica, que logra crear en nuestros pacientes la sensación de acompañamiento y apoyo que es difícil encontrar en otros espacios. Finalmente, conscientes de que la adicción es un problema de salud con el que hay tratar toda la vida, contamos con un programa de cuidado continuo a largo plazo que ayude a mantener la abstinencia cada día.

¿Qué tan accesible es Oceánica para todos?

Es falso que solo personas ricas o famosas puedan acceder a un tratamiento en Oceánica; de hecho, la mayoría de nuestros pacientes no lo son. Y, ahora, con la oferta de tratamiento ambulatorio, Oceánica está al alcance de todos. 

¿Qué mensaje darías a las personas que viven situaciones como la relatada por Julia?

Les diría que entendemos la difícil situación que atraviesan, que no se dejen llevar por el miedo, la pena o la desesperanza. No dejen pasar más tiempo y pidan ayuda. Sin importar lo difícil que parezca, siempre hay una salida y es posible volver a tener una vida plena, una vida “que valga la pena vivir”, como dice nuestro lema. Por nuestra parte, siempre tendrán la seguridad de que haremos lo mejor por ayudar a solucionar su situación.

¿Cómo pueden contactarlos?

Para contactar a los asesores de salud de Oceánica, quienes podrán aclarar dudas y explicar con mayor detalle las distintas opciones de tratamiento, pueden comunicarse al 5615 33 33 en la Ciudad de México, por Whatsapp al 55 40 88 65 10 o dirigirse directamente al sitio web en oceanica.com.mx. También pueden seguirnos en redes sociales, por Twitter en @oceanicamexico, Facebook en /OceanicaMexico e Instagram en @oceanicaclinica.