¿Qué pasa cuando nada es suficiente?

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La abundancia solo ha generado vacíos, carencias y envidias irracionales.

Becky Krinsky/ Recetasparalavida.com

¿Cuánto es mucho? Si todo lo que se tiene no es suficiente, entonces mucho, nunca será suficiente. Siempre habrá un par de zapatos nuevos, un modelo de teléfono más avanzado, un cliente que puede pagar más, un lugar para ir a conocer, etc. la lista nunca se termina. Aparentemente hay personas que no se pueden conformar con lo que tienen, a pesar de tener suficiente, les cuesta trabajo compartir o dejar que otros también puedan tener lo mismo que ellos. El simple pensamiento de que otros posean lo que ellos puedan conseguir o disfrutar, les causa conflicto, creen que el que otros también tengan eventualmente les restará oportunidades y les quitará lo que ellos se merecen, o sea todo.

Cuántas familias, amistades y hasta sociedades sólidas se han desintegrado por culpa de la codicia. La avaricia es una enfermedad muy difícil de curar. Desafortunadamente muchas personas creen que tener más, los hace mejor, aumenta su poder y les otorga el control que necesitan para sentirse seguros,  sin embargo generalmente “más”, es simplemente “más”.

La avaricia, es prima de la envidia, ambas emociones negativas quitan el brillo, la alegría y la tranquilidad espiritual de la persona que las nutre. Además, es fácil distinguir quién es una persona codiciosa o envidiosa, ya que generalmente, estas son personas materialistas, superficiales y egoístas.

La codicia crea una sensación de urgencia que nubla la visión, cierra la posibilidad de incluir a otros y sobre todo, crea un ambiente de competencia irracional que aleja a las personas y las priva de tener relaciones profundas y emocionalmente nutritivas.

 Este sentimiento de querer más y más, justifica falsamente que el codicioso recurra a todos los medios que pueda utilizar con tal de conseguir lo que busca; así se da permiso de mentir, robar, maldecir  y lastimar a quien se interponga en su camino.

 La avaricia corroe al alma y llena de malestar el corazón. La persona que codicia no es feliz, aun cuando pareciera que tiene todo lo que otros desean, este individuo simplemente necesita más, aunque no sepa qué más pudiera tener.

Lo triste de este asunto es que esta persona, haga lo que haga, tenga lo que tenga, NO es feliz y nada  le es suficiente.  Su misma codicia le hace perder todas las oportunidades y las relaciones que en algún momento pudieron ayudarlo.

 Curiosamente por querer tanto, finalmente el avaro se queda solo y con las manos vacías, pierde a sus amigos, sus contactos y las cosas materiales que tanto adora.  La abundancia del universo se congela y las oportunidades desaparecen, justo todo lo contrario de lo que quería.

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La receta

Generosidad

Ingredientes:

  • 1 taza de gratitud – Reconocer y agradecer las bendiciones, las personas y todo lo que se tiene.
  • 1 pieza de benevolencia  –  Acciones de bondad reconectan con los otros y endulzan el alma.
  • 1 manojo de visión positiva – Buscar el lado bueno de las personas y las situaciones.
  • 2 rebanadas de empatía  – Entender los sentimientos y las circunstancias de las personas alrededor.
  • I pizca de responsabilidad  – Compromiso con uno mismo y con el mundo de ser honesto e íntegro.

 

Recomendación del chef: Hay que tener cuidado con las emociones, ya que si no se les reconoce, pueden engañar a cualquiera. Si sientes la necesidad de tener más que todos, acéptalo y corrígelo inmediatamente.

 

Por qué hay que ser generoso:

1.       Es tan importante saber dar, como saber recibir. El balance del universo consta del equilibrio que se da cuando la misma persona que toma lo que necesita, ofrece y comparte lo que tiene, ayudando al ambiente a fluir.

2.     Dar y compartir te hace sentir valioso y heroico. Dar es fácil, cuando se reconoce todos los beneficios que esto conduce. Dar generosamente es bonito y es una buena acción. El dar te da la sensación de libertad e independencia.

3.      Todos toman más de lo que reciben.  Hay que tener la responsabilidad y reconocer la importancia del dar, para seguir promoviendo la abundancia, el equilibro y el bienestar.

La generosidad crea abundancia, promueve el bienestar y  hace sentir a la persona verdaderamente valiosa.     

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