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Ansiedad

Desde los leves momentos de preocupación hasta los trastornos de ansiedad incapacitantes, todos hemos experimentado esta sensación como de miedo, nervios e incomodidad en algún momento de nuestras vidas.

Sin embargo, es importante comprender que la ansiedad va más allá de simplemente sentirse nervioso antes de una entrevista de trabajo o un examen importante. Es un trastorno mental que puede afectar profundamente la calidad de vida de quienes lo padecen.

Este trastorno tiene como principal síntoma el nerviosismo y el miedo, ambos tan intensos, desproporcionados o constantes que afectan el día a día de la persona que lo experimenta. Dificultando su capacidad para trabajar, estudiar, y/o convivir, estas sensaciones aparecen en situaciones o momentos que no deberían ser estresantes y quien la padece experimenta gran dificultad para manejarlas.

La naturaleza de la ansiedad

En su forma más básica, la ansiedad es una respuesta natural del cuerpo al estrés. Es una señal de alerta que nos prepara para enfrentar una situación desafiante o peligrosa.

ansiedad

Cuando nuestro sistema detecta una cierta “situación de peligro” o una situación estresante, nuestro cuerpo libera cortisol. El cortisol es la hormona del estrés que desencadena un estado de alerta en el cuerpo.

Hace muchos años, el humano tenía que estar en constante estado de alerta debido a que vivía a expensas de la naturaleza, necesitaba cazar y cuidarse de posibles depredadores.

Hoy en día esa respuesta de nuestro cuerpo de liberar cortisol puede darse en cualquier situación que nosotros interpretemos como peligrosa, desde ir caminando de noche por un callejón solitario o percibir que tenemos problemas financieros, hasta tener pensamientos preocupantes o una infinidad de escenarios más.

Realmente en la actualidad vivimos en un mundo lleno de posibles fuentes de ansiedad y vivir sus síntomas es más normal de lo que pensaríamos. La ansiedad puede tener múltiples causas, que van desde factores genéticos y biológicos hasta experiencias traumáticas y estrés crónico.

Los factores de riesgo para desarrollar trastornos de ansiedad pueden incluir antecedentes familiares de ansiedad, eventos traumáticos en la infancia o la edad adulta, y ciertos rasgos de personalidad, como la timidez o la tendencia a preocuparse en exceso.

¿Cómo se manifiesta la ansiedad?

Niveles elevados de cortisol en nuestro sistema no solo nos afecta emocionalmente, sino que tiene todo tipo de síntomas físicos y psicológicos. La ansiedad se manifiesta de diversas formas, desde una leve sensación de inquietud hasta ataques de pánico paralizantes.

Cuando la ansiedad se vuelve crónica o desproporcionada en relación con la situación, puede interferir significativamente con nuestras vidas diarias.

Los síntomas de los trastornos de ansiedad pueden variar ampliamente, pero suelen incluir una combinación de síntomas físicos, emocionales y cognitivos. Todos hemos experimentado en algún momento de nuestra vida una sensación de tensión o preocupación difusa, que por lo regular está acompañada de síntomas físicos como:

  • Dolor de cabeza
  • Sudoración
  • Palpitaciones
  • Presión en el pecho
  • Sensación de falta de aire
  • Irritabilidad
  • Molestias estomacales como por ejemplo estreñimiento
  • Experimentar dificultad para relajarse o concentrarse
  • Olvidos frecuentes
  • Problemas para dormir
  • Cansarse fácilmente o sentirse cansada todo el tiempo, etc.

Además de afectar la salud mental, la ansiedad también puede tener un impacto negativo en la salud física, las relaciones interpersonales y el desempeño académico o laboral.

Teniendo en cuenta que estos síntomas varían de una persona a otra, si se preocupa a menudo por los problemas cotidianos sin ningún motivo aparente o está siempre esperando que ocurra un desastre o se preocupa demasiado por cosas como la salud, el dinero, la familia, el trabajo o la escuela, es posible que tenga un tipo de trastorno de ansiedad.

Este trastorno puede hacer que sienta como si su vida diaria estuviera en un estado constante de preocupación, peligro y miedo, afectando la calidad de vida y funcionamiento de quién lo vive.

Tipos de trastornos de ansiedad

Los trastornos de ansiedad pueden manifestarse de diversas formas, cada uno con sus propios síntomas y desafíos únicos. Algunos de los trastornos de ansiedad más comunes incluyen:

  1. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG): Caracterizado por una preocupación excesiva y persistente sobre diversos aspectos de la vida, el TAG puede hacer que las personas se sientan constantemente nerviosas e inquietas, incluso cuando no hay una causa evidente para preocuparse.
  2. Trastorno de pánico: Se caracteriza por la presencia de ataques de pánico repentinos e intensos, acompañados de síntomas físicos como palpitaciones, sudoración y dificultad para respirar.
  3. Fobias específicas: Las fobias son miedos irracionales y extremos hacia objetos o situaciones específicas, como arañas, aviones o espacios cerrados.
  4. Trastorno de ansiedad social: Las personas con este trastorno experimentan un miedo intenso a ser juzgadas o evaluadas negativamente por los demás, lo que puede llevar a evitar situaciones sociales o a sentirse extremadamente ansiosas en ellas.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de un trastorno de ansiedad generalmente implica una evaluación exhaustiva de los síntomas y la historia clínica de la persona, así como pruebas físicas y de laboratorio para descartar otras condiciones médicas.

Una vez diagnosticado, el tratamiento de la ansiedad generalmente incluye una combinación de psicoterapia, medicación y técnicas de manejo del estrés. La terapia cognitivo-conductual (TCC) es una de las formas más efectivas de tratamiento y se centra en identificar y cambiar patrones de pensamiento y comportamiento poco saludables.

OCEÁNICA te ofrece una solución profesional a la medida para la atención del trastorno de ansiedad generalizada. Contamos con soporte médico y de enfermería 24 horas, así como con la especialidad de psiquiatría para el manejo seguro de este padecimiento.

El programa se complementa con psicoeducación, terapia individual y de grupo, consejería espiritual y de familia. Contamos con tecnología de vanguardia en el campo de la medicina como la estimulación eléctrica transcraneal y los estudios de farmacogenética son aplicados en nuestro tratamiento.

Además, nos ubicamos en un hermoso entorno natural frente al mar, el cual por sí mismo provee un ambiente de tranquilidad y relajación que contribuyen junto con la práctica de mindfulness, yoga y respiración consciente a la disminución de la ansiedad y experimentar la paz interior.

La importancia del autocuidado

Además del tratamiento profesional, es importante que las personas que sufren de ansiedad practiquen el autocuidado y adopten hábitos saludables de estilo de vida. Mucha parte de la ansiedad se da por la falta de sentido de control sobre nuestras vidas y de seguridad interna, es decir, que una persona que sufre de ansiedad tiene problemas para saber que su seguridad está bajo su control y se siente a expensas de lo que le pueda pasar.

Para contrarrestar esto es importante procurarnos prácticas conscientes desde que nos levantamos en la mañana hasta que nos vamos a dormir. Prácticas que se acomoden específicamente para reducir los niveles de estrés y ansiedad en nuestro cuerpo.

Consejos prácticos

Algunas prácticas que reducen los niveles de cortisol en nuestro cuerpo son:

  • Técnicas de relajación como la meditación, el yoga y el tai-chi.
  • Ejercicio cardiovascular regular al menos unos 20 o 30 minutos al día.
  • Una dieta equilibrada basada en el consumo de alimentos que reduzcan los niveles de cortisol en el cuerpo como granos enteros como arroz integral o quinoa, moras, chocolate oscuro, maca, vitamina B-12 y vitamina B-6, aceite de linaza, té de manzanilla, nueces y cacahuates, semillas de calabaza y edamame. Y evitar el consumo excesivo de comidas fritas, cafeína, azúcar y alcohol.
  • Forma conexiones con otras personas. El apoyo social y el contacto cercano pueden ser fundamentales para la recuperación.
  • Busca oportunidades de reír, mira esa serie de comedia o ese video gracioso. Cuando reímos el cuerpo interpreta que estamos seguros, que no hay peligro al acecho.
  • Duerme al menos 8 horas al día. El sueño está diseñado para reducir los niveles de estrés en nuestro sistema. Al dormir, naturalmente soltamos toda la resistencia que cargamos durante el día, creando un estado de aceptación y rendimiento que es contrario al estado de ansiedad.
  • Libera tu emoción. Puedes hacer esto hablando con alguien de tu confianza acerca de cómo te sientes o escribiendo al respecto sin limitarte y sin juzgar nada de lo que escribas.
  • Escucha música que te de una sensación de alegría y relajación.
  • Haz ejercicios de respiración. Puedes encontrar una infinidad de ejercicios si buscas en internet.
  • Ordena tu día de manera que hagas lo necesario para hacerte sentir bien durante el día. Debes tener un sentido de autocuidado muy fuerte y consistente.

En general podemos decir que la ansiedad es mucho más que una simple preocupación ocasional. Es un trastorno mental que puede tener un impacto significativo en la vida de quienes lo padecen.

Sin embargo, con el tratamiento y el apoyo adecuados, la mayoría de las personas pueden aprender a manejar su ansiedad y encontrar la manera de llevar una vida plena y satisfactoria.

Si usted o alguien que conoce está luchando contra la ansiedad, no dude en buscar ayuda profesional. La recuperación es posible, y todos merecen vivir una vida libre de miedo y preocupación constante.

En el centro de rehabilitación OCEÁNICA, llevamos 30 años de experiencia ofreciendo tratamientos adaptables a cada paciente para dar solución a problemas relacionados con adicciones, trastornos psicológicos como ansiedad y depresión y trastornos de conducta alimentaria y ludopatía.

Con más de 8,000 egresados de nuestro programa, podemos asegurar que haremos todo lo que esté en nuestras manos para ayudarte a ti y a tu familia.

Si deseas empezar tu camino hacia la sanación, contáctanos. Puedes llenar el formulario en nuestra página web, llamar al (55) 88 547 141 o mandarnos correo a nuestra dirección [email protected].

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