Mi tratamiento en la clínica, fué un gran Éxito

 En Sobriedad

Soy una nueva mujer, vivo con paz y alegría, mi vida cambió desde que entendí mi codependencia.

Testimonio de una mujer en recuperación.

 Cuando llegue a la clínica para tratamiento de adicciones, estaba hecha un trapo. Sabía que necesitaba ayuda y estaba dispuesta hacer todo lo que me dijeran. No podía continuar con mi vida como estaba. La angustia y el miedo se apoderaron de mi alma. Pesaba 35 kilos y no había comida que pudiera digerir. Mi tristeza me hizo una mujer que perdió el gusto por la vida, se me olvido para que tenía que vivir.

Es increíble que la suma de las terapias, los encuentros con los psicólogos, las pláticas con mis compañeros y el hecho que me aislé del mundo que me estaba matando, hizo que despertara y volviera a vivir.

En este periodo pude hacer consiente la gran necesidad que tenía por agradar y cuidar a todos, dejándome a mí como último recurso. Nunca había tenido consiente como negaba mi persona y tenía casi una obsesión en ayudar al mundo. Corría, para la puerta para una persona discapacitada aun  aunque no estuviera en mi camino. Buscaba justica en pláticas que ni siquiera me correspondían. En fin, sufría por todos y de todo lo que sucedía.

Sin saber que mi comportamiento era enfermo, buscaba atender todas las necesidades de mi esposo, me angustiaba por él y lo protegía de todas las tonterías que hacía, aun sabiendo que no tenía trabajo, nunca le dije nada… igual con mis hijos, siempre era yo la primera en servir, en ayudar y en componer todo lo que se complicaba.

Mis buenas intenciones por ayudar, mi angustia por proteger a los que tenían problemas y mi enojo por que nunca me sentí que valoraban todos mis sacrificios, me llevaron a crecer mi sentimiento de víctima. Me convertí en una mujer triste frustrada donde nada me interesaba.

Todos mis intentos de rescatar a mi esposo, de cubrir su irresponsabilidad, logró que él se gastara el dinero de mi patrimonio, dinero que había ganado yo con el esfuerzo de mi trabajo. Sin saber cómo poner límites, con la esperanza de que un día finalmente mi esposo se daría cuenta de sus errores y podría cambiar, me hundí en un mundo tóxico, enfermo y sin salida.

Gracias a las múltiples intervenciones de la clínica, las pláticas y mi tiempo privado de reflexión entendí finalmente que yo no era responsable de las acciones de mi esposo, ni de mis hijos. Ya sé que Yo no era la causante de sus problemas. Yo no podía controlarlos, ni hacer nada porque ellos cambiaran. Así pues entendí que si no soy la causante, ni puedo controlar sus acciones, mucho menos puedo curarlos ni esperar que porque yo los estoy ayudando, ellos van a valorarme y a cambiar.

Hoy día, soy una mujer en recuperación, me separa de mi marido y estoy aprendiendo a vivir sola. Me cuido, me protejo primero a mí y después si puedo y tengo tiempo a los demás. No soy egoísta, pero sé que si yo no me cuido nadie más lo hará por mí. Ya no tengo resentimientos, ni culpa. Sé que yo valgo y que nadie hace cosas por lastimarme. Ya no tengo que rescatar al mundo. Hoy, valoro cada día que la vida me regala. Yo decido como quiero vivir.

Vivo agradecida por haber tomado la decisión de querer vivir, agradezco inmensamente la posibilidad y el apoyo que tuve cuando fui a la clínica para poder sanar y recuperarme.

Sé que el éxito de mi tratamiento se debe a la fe y la confianza que tuve para poder ir y entregar mis problemas a una fuerza superior que me acompaña y me ayuda a tener la fortaleza que necesito para seguir mi camino.

Por supuesto que tengo que seguir creciendo y cultivando esta jornada de mi nueva vida. Asisto por lo menos tres veces a la semana a grupos de alcohólicos anónimos y a grupos de Al anon. Respiro aire puro, como comida sana y nutritiva y afortunadamente mi creatividad y mi trabajo me ayudan a crear nuevas y mejores oportunidades para vivir en plenitud.

Si tú sufres, te sientes culpable o eres co-dependiente, no te rindas, Tu igual que yo, puedes encontrar paz, amor y alegría en tu vida.

Busca una clínica y un tratamiento que te ayude a sanar y a  recuperarte. La vida es un regalo que tienes que disfrutar. Tu puedes, No estás sola, siempre hay ayuda cuando estas lista para sanar.

 

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