¿Por qué se terminan las relaciones?

 En Familia

Cuando se acaban las razones y el interés para resolver los problemas, o es difícil encontrar motivos válidos para reír con esa persona… no queda mucho qué hacer por esa relación.

Becky Krinsky

Es importante aceptar que hay relaciones que dejan de funcionar y otras son difíciles de reparar, por lo menos inmediatamente. En ocasiones una distancia sana, podría ser la única manera para reparar una relación que ha sido fracturada severamente.

Dejar fluir o soltar y no aferrase a lo que ya no funciona requiere mucho valor y honestidad. Algunas acciones son necesarias si uno quiere cuidar su salud mental y su paz emocional. En ocasiones, por más de que uno quisiera conservar alguna amistad, pareja, colega o relación significativa es complicado hacerlo, ya que no hay nada que sujete la relación.

Quedarse con una relación que ya no funciona, solo por el miedo a no estar solo o por lástima a perder una vieja amistad puede ser la peor decisión tomada. Esto sólo aumenta la distancia, subraya las diferencias y sobretodo, desgasta la memoria positiva de lo que alguna vez existió.

Terminar con una relación querida, duele. Se sufre, hay nostalgia y surgen una mezcla de sentimientos encontrados que cuesta trabajo conciliar. Cerrar una puerta es, de alguna manera un acto valeroso, sobre todo, cuando este término es marcado por razones necesarias para poder sanar dolores, malos entendidos y hasta humillaciones u ofensas.

 

No todas las relaciones tienen fecha de expiración, hay relaciones que son casi imposibles de terminar o de ignorar por más de que uno quisiera. Estas vienen integradas a la persona, son parte de su historia y de su herencia, tales como su familia nuclear, (padres, hermanos y abuelos) por lo que se hace complicado terminarlas. Todas las relaciones requieren del cuidado diario, de la atención a los pequeños detalles, así como respeto, confianza y lealtad. No existen relaciones eternas, ni relaciones regaladas que no requieran su atención.

Sin importar el tipo de relación, ya sea, temporal, por conveniencia, por amor o interés genuino, las relaciones son una parte fundamental de la vida de cada persona y cuando estas dejan de fluir, pueden convertirse en un problema serio.

 

La agresión pasiva, la indiferencia, los recados con terceras personas y las humillaciones, etc… no solo son nocivos, son peligrosos y dejan cicatrices que muchas veces nunca pueden terminar por sanar. El momento que marca el punto para soltar la relación que ha terminado de ser, por más cariño que hubo, es cuando dejan de haber motivos para reír juntos y cuando se llega al lugar donde ya no importa lo que la persona piense, diga, haga o sienta.

 

NO hay razón para continuar con una relación que no aporta, no nutre y no mejora la calidad de vida de las personas involucradas. Es terrible llegar a este punto, ya que por el bienestar y la salud mental de todos, es importante fortalecer nuestras relaciones. La gente es valiosa y las buenas relaciones aumentan la felicidad de las personas.

 

Aspectos esenciales:

 

  • Aceptación – reconocer la realidad y no justificarla
  • Valor – fortaleza para soltar la relación
  • Gratitud – agradecimiento por los buenos momentos
  • Actitud positiva – recordar las aportaciones y soltar el resentimiento
  • Visión a futuro – ver el camino que viene, dejar el pasado

 

 

Afirmación Positiva:

 

Puedo crear conversaciones positivas que me permitan cuidar y me ayuden a nutrir mis relaciones significativas pero tengo el valor para aceptar y dejar ir las personas que me lastiman y me hacen sentir mal. Busco relaciones armoniosas. Puedo reconocer cuando las cosas no funcionan, es tiempo de distanciarme. Yo soy una persona valiosa y me gusta que me respeten y que me traten con dignidad.

 

DEJAR IR CUANDO LA RELACIÓN NO FUNCIONA.

 

  1. Para ganar, hay que saber perder. Cuando ya no hay nada para mejorar en la relación hay que Dejarla ir. Terminar, permite estar abiertos a nuevas posibilidades, y menos complicaciones o sufrimientos innecesarios.

 

  1. Es vital vivir en el presente con la realidad y sin justificaciones. El presente es un regalo que ofrece la conciencia para vivir aquí y ahora, sin tener que sufrir del pasado o angustiarse por el futuro.

 

  1. Valorar y cuidar las relaciones significativas evita el dolor de tenerse que desprender de ellas.  El daño que causa la perdida de una relación importante es severo. Hay que saber cuidar las relaciones que valen la pena, porque cuando se deterioran y se lastiman es más difícil recuperarlas.

 

Cuando se pierde la seguridad emocional y se pone en tela de juicio la confianza y el gusto por compartir, es mejor soltar la relación un rato, y poder vivir en paz.

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