Recuperación; ¿sabes lo que perdiste?

 

Hablar de recuperación tiene sus dificultades dada la subjetividad del tema y la importancia que le demos al valor perdido.

La intención de las siguientes líneas tiene la finalidad de propiciar la reflexión sobre la motivación que se tiene para mantener una vida sobria y en recuperación.

Vale entonces la pena tomar unos momentos a recapacitar sobre el tema.

Definamos la palabra; la real academia de la lengua española plantea cinco definiciones de recuperación; la primera de ellas habla de “Volver a tomar o adquirir lo que antes se tenía”; la segunda “Volver a poner en servicio lo que ya estaba inservible”; la tercera habla sobre “Trabajar un determinado tiempo para compensar lo que no se había hecho por algún motivo”; la cuarta dice “Volver en sí” y la quinta la define como ”Dicho de una persona o de una cosa: Volver a un estado de normalidad después de haber pasado por una situación difícil”.

A.A. propone un programa de recuperación basado en los tan famosos 12 pasos; pero seguimos sin saber que se pierde. Desde mi punto de vista, lo que se pierde no son cosas materiales, si no tiene que ver con aspectos intangibles y poco valorados en la vida cotidiana como las sensaciones de tranquilidad, paz y calma.

Sea lo que sea, extraviaste una o varias cosas que tenían un valor muy especial para tí, pero no fue hasta que atribuiste esa pérdida al consumo, cuando pensaste seriamente en dejarlo.

Permítaseme hacer un pequeño resumen de cómo el alcohol o las drogas se apoderan silenciosamente del cuerpo y tu alma, cómo en este apoderamiento se comienza imperceptiblemente a tener problemas con el consumo y por supuesto, a negar que la sustancia es quién ha interferido en el desarrollo de dichos problemas, negativas con tendencia a culpar a los demás de lo que ocurre y a sentirte incomprendido; en cómo las emociones se distorsionan cada vez más por aferrarse a ver las cosas sólo desde el ángulo que te conviene. En este punto ya hablamos de otra pérdida, la del sano juicio y la honestidad.

Quiero hablar de la desesperación de los adictos por desear parar de consumir y no poder hacerlo a pesar  de las consecuencias graves que provoca en su vida; además, hablar de como una vez suspendido, la mente busca la forma  de justificar la próxima ingesta; a esto se le llama pérdida de control.

Aquí encontramos cuatro pérdidas, las sensaciones de tranquilidad, paz y calma; el sano juicio, la honestidad y el control.

¿Qué perdiste tú?

La respuesta a esta pregunta puede motivarte a estar alejado de tu próximo consumo, es por ello importante que reflexiones sobre el tema, aunque es frecuente y sencillo que la mente, en un esfuerzo por consumir, la coloque en el olvido. De eso se trata la recuperación  de “Volver a tomar o adquirir las sensaciones de tranquilidad, paz y calma;  de “Volver a poner en servicio el sano juicio que ya estaba inservible”; de “Trabajar  honestamente para compensar la vida en actividad”; y  “Volver en sí” además de ” Volver a un estado de ”normalidad” después de haber pasado por una situación difícil” sin que se te olvide lo que perdiste.

Una vez que saliste de la clínica comienzan una serie de dudas, incertidumbres y decisiones para mantener una vida sin consumo y comenzar tu vida de sobriedad, recuerda que no estás solo y que en el Cuidado Continuo hay personas como tú que pueden escucharte, apoyarte y guiarte en esta búsqueda.

Mi intención como terapeuta va más allá de persuadirte a que te integres a una vida sin consumo, creo firmemente que la vida “limpio” puede generar tranquilidad paz, y calma; que sólo hace falta tener Fé favorecer un estilo de vida en la búsqueda de opciones para lograrlas. Mi intención radica en esmerarnos, sólo por hoy, en buscar amarte, con actitud de servicio y dando un paso a la vez.

¡Ánimo!

Iván Ojeda.

 

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