Adicciones

Qué riesgos tiene intentar dejar una sustancia sin acompañamiento profesional

Decidir dejar una sustancia es un paso importante. Sin embargo, cuando existe un consumo frecuente o una posible dependencia, hacerlo sin acompañamiento profesional puede implicar riesgos que no siempre son evidentes para la persona o su familia.

Es común pensar que, si alguien realmente quiere dejar de consumir, simplemente debe suspender la sustancia y atravesar los primeros días. Pero la respuesta del organismo depende de la sustancia, el tiempo y la cantidad de consumo, el estado de salud y otros factores.

En algunas personas, la suspensión puede provocar síntomas incómodos pero manejables. En otras, puede desencadenar complicaciones que requieren atención médica. La abstinencia del alcohol, por ejemplo, puede llegar a ser potencialmente mortal en casos graves.

Por eso, antes de intentar una desintoxicación en casa, es importante valorar si hacerlo sin supervisión es realmente seguro.

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El primer riesgo: no saber qué puede ocurrir al suspender el consumo

Una persona puede haber consumido durante años sin haber tenido una complicación evidente. Esto puede generar la sensación de que dejar la sustancia tampoco representará un riesgo.

Pero el síndrome de abstinencia puede aparecer cuando el organismo se ha adaptado a una sustancia y esta se reduce o se suspende.

Los síntomas pueden ser físicos, emocionales o ambos. Dependiendo de la sustancia, pueden aparecer ansiedad, irritabilidad, temblores, alteraciones del sueño, náuseas, cambios en el estado de ánimo, deseos intensos de consumir y otros síntomas.

En el caso del alcohol, por ejemplo, la abstinencia puede comenzar horas después del último consumo y alcanzar su mayor intensidad entre las 24 y 72 horas. En situaciones graves puede producir convulsiones, alucinaciones, fiebre o confusión intensa.

Sin una valoración previa, es difícil saber cómo responderá cada persona.

La abstinencia no tiene el mismo riesgo para todas las sustancias

Hablar de “dejar una droga” como si todas produjeran la misma reacción puede llevar a decisiones equivocadas.

Cada sustancia tiene características diferentes y también puede existir consumo simultáneo de varias sustancias. Además, una persona puede tener enfermedades, tomar medicamentos o presentar condiciones de salud mental que modifiquen el riesgo.

Por eso, la experiencia de otra persona no debería utilizarse como referencia para decidir cómo realizar una desintoxicación.

Que un conocido haya dejado una sustancia en casa sin complicaciones no significa que otra persona pueda hacerlo de la misma manera.

La valoración profesional permite determinar qué síntomas podrían esperarse y qué nivel de atención puede ser necesario.

En el caso del alcohol, dejarlo abruptamente puede ser peligroso

El alcohol merece una consideración especial.

Cuando una persona ha estado consumiendo grandes cantidades de alcohol de manera frecuente, suspenderlo repentinamente puede provocar un síndrome de abstinencia que va desde síntomas leves hasta una emergencia médica.

Entre los síntomas pueden aparecer temblores, ansiedad, sudoración, náuseas, vómitos, insomnio, irritabilidad y cambios en el estado de ánimo.

En los casos más graves puede presentarse delirium tremens, una complicación que puede incluir confusión intensa, alucinaciones, fiebre y convulsiones. Requiere atención de emergencia.

Por esta razón, una persona que ha estado bebiendo mucho y con frecuencia no debería asumir que puede dejar el alcohol sin valoración médica.

MedlinePlus recomienda buscar atención profesional cuando existe riesgo de abstinencia y señala que las personas con abstinencia moderada o grave pueden necesitar tratamiento hospitalario.

Otro riesgo es confundir abstinencia con falta de voluntad

Cuando aparecen ansiedad, irritabilidad, insomnio o un deseo intenso de volver a consumir, la persona puede pensar que simplemente “no tiene suficiente fuerza de voluntad”.

Pero algunos de estos síntomas pueden formar parte de la abstinencia.

Esto es importante porque interpretar todo como una cuestión de voluntad puede aumentar la culpa y hacer que la persona abandone el intento de dejar la sustancia.

Los trastornos por consumo de sustancias pueden incluir síntomas de abstinencia, tolerancia, deseos intensos de consumir y dificultad para reducir o detener el consumo a pesar de querer hacerlo.

Recibir atención profesional permite diferenciar estas situaciones y determinar qué tipo de apoyo necesita la persona.

El malestar puede llevar a una recaída o a un consumo descontrolado

Otro riesgo de intentar dejar una sustancia sin apoyo es que los síntomas físicos y emocionales resulten difíciles de manejar.

Una persona puede conseguir dejar de consumir durante algunas horas o días, sentirse muy mal y volver a consumir para aliviar el malestar.

Esto puede convertirse en un ciclo: suspensión, síntomas de abstinencia, deseo intenso, consumo y nuevo intento de suspensión.

En determinados casos, además, después de un periodo de abstinencia la tolerancia a la sustancia puede haber disminuido. Si la persona vuelve a consumir utilizando cantidades similares a las que consumía anteriormente, puede existir riesgo de intoxicación o sobredosis, dependiendo de la sustancia.

Por eso, una recaída no debe interpretarse simplemente como “falta de compromiso”. Es una situación que merece valoración y puede indicar que el tratamiento necesita ajustarse.

Intentar dejarla no significa haber tratado la adicción

Incluso cuando una persona consigue suspender una sustancia por varios días, eso no necesariamente significa que el problema haya desaparecido.

La desintoxicación y el tratamiento de una adicción son procesos relacionados, pero diferentes.

La desintoxicación busca ayudar a la persona a atravesar la eliminación de la sustancia y manejar los síntomas de abstinencia de la manera más segura posible. El tratamiento posterior aborda otros aspectos relacionados con el consumo y la recuperación.

MedlinePlus señala que la desintoxicación puede realizarse de manera ambulatoria u hospitalaria según las necesidades, y que los programas de tratamiento también trabajan los síntomas y comportamientos asociados con la abstinencia y la prevención de recaídas.

Por eso, lograr varios días sin consumir puede ser un avance, pero no necesariamente constituye el final del proceso.

La persona puede pasar por alto otros problemas de salud

El consumo prolongado de sustancias puede coexistir con problemas físicos o de salud mental.

Una persona que intenta dejar de consumir por su cuenta puede no saber si determinados síntomas corresponden a la abstinencia, a una enfermedad previa, a una interacción entre sustancias o a otra complicación.

Durante una valoración profesional se pueden revisar antecedentes médicos, medicamentos, otras sustancias consumidas y síntomas actuales.

En el caso de la abstinencia alcohólica, por ejemplo, la evaluación puede incluir exploración física, pruebas de laboratorio y vigilancia de signos como presión arterial, temperatura y frecuencia cardíaca cuando está indicado.

Esto permite tomar decisiones con mayor información.

También existe el riesgo de automedicarse

Cuando una persona se siente mal durante la abstinencia, puede buscar formas de aliviar los síntomas por su cuenta.

Puede utilizar medicamentos que alguien le recomendó, aumentar dosis, mezclar sustancias o recurrir nuevamente a la sustancia que intentaba abandonar.

Esto puede generar nuevos riesgos.

Algunos tratamientos utilizados durante una desintoxicación requieren valoración médica y seguimiento. En determinados casos pueden utilizarse medicamentos para controlar síntomas o reducir riesgos, pero su indicación depende de las características de cada persona.

Por eso, no es recomendable utilizar medicamentos de otra persona ni intentar reproducir en casa un tratamiento que fue indicado para alguien más.

El acompañamiento profesional no siempre significa internamiento

Otra razón por la que algunas personas evitan pedir ayuda es porque creen que acudir a un profesional significa necesariamente ingresar a un centro de rehabilitación.

No es así.

Existen diferentes niveles de atención. Dependiendo de la situación, una persona puede recibir seguimiento ambulatorio o requerir un programa más intensivo, residencial u hospitalario.

En la abstinencia alcohólica, por ejemplo, MedlinePlus señala que los casos leves o moderados pueden manejarse de manera ambulatoria con seguimiento, mientras que las personas con síntomas moderados a graves pueden necesitar atención como pacientes internos.

La decisión depende de la valoración clínica, no de una regla que aplique por igual a todas las personas.

¿Cuándo es especialmente importante no hacerlo sin ayuda?

Hay situaciones en las que intentar dejar una sustancia sin valoración profesional resulta especialmente preocupante.

Por ejemplo, cuando existe:

  • Consumo frecuente o intenso durante un periodo prolongado.
  • Antecedentes de síntomas de abstinencia.
  • Convulsiones relacionadas con intentos anteriores de dejar la sustancia.
  • Alucinaciones o episodios de confusión.
  • Dependencia física conocida.
  • Consumo simultáneo de varias sustancias.
  • Enfermedades médicas importantes.
  • Problemas de salud mental que también necesitan atención.
  • Dificultad para controlar la cantidad o frecuencia del consumo.
  • Intentos anteriores de dejar la sustancia que terminaron rápidamente en un nuevo consumo.

La presencia de alguno de estos factores no significa automáticamente que la persona necesite hospitalización. Sí significa que vale la pena recibir una valoración antes de intentar manejar la situación por cuenta propia.

Hay síntomas que requieren atención de urgencia

Una persona que está atravesando una posible abstinencia no debería esperar en casa si presenta signos de una emergencia.

En el caso del alcohol, convulsiones, alucinaciones, fiebre, confusión grave o alteraciones importantes del ritmo cardíaco requieren atención médica urgente.

También es necesario buscar atención de emergencia ante pérdida de conciencia, dificultad para respirar, una posible sobredosis, comportamiento suicida o cualquier situación que represente un riesgo inmediato para la vida.

En estos casos, la prioridad es recibir atención médica, no continuar intentando controlar la abstinencia en casa.

La familia tampoco debería asumir que puede manejarlo sola

Cuando una persona decide dejar una sustancia, sus familiares pueden querer acompañarla en casa para evitar que vuelva a consumir.

El apoyo familiar puede ser valioso, pero no sustituye una valoración profesional cuando existe riesgo médico.

La familia puede ayudar observando cambios, acompañando a una consulta, proporcionando un entorno seguro y buscando orientación sobre cómo apoyar el proceso.

También puede ser importante que los familiares sepan reconocer señales de alarma y tengan claro cuándo deben buscar atención urgente.

MedlinePlus recomienda que las personas que quieren detener el consumo de una sustancia consulten con un proveedor de atención médica, especialmente cuando existe riesgo de síndrome de abstinencia.

Buscar ayuda antes de dejar la sustancia puede ser una decisión responsable

Pedir ayuda no significa que la persona no pueda recuperarse por sí misma ni que necesariamente necesite internamiento.

Significa conocer los riesgos antes de tomar una decisión que puede tener consecuencias físicas y emocionales.

Un profesional puede ayudar a determinar si la persona necesita una desintoxicación supervisada, seguimiento ambulatorio, atención residencial u otro tipo de tratamiento.

También puede orientar sobre qué hacer después de la desintoxicación para que el proceso no termine simplemente en unos días sin consumir.

Dejar una sustancia es importante, pero hacerlo de manera segura también

La decisión de dejar el consumo puede representar un momento importante para una persona y su familia. Sin embargo, cuando existe dependencia, intentar dejar una sustancia sin acompañamiento profesional puede aumentar el riesgo de complicaciones, una recaída o una atención insuficiente del problema de fondo.

No todas las personas necesitan el mismo nivel de atención y no todas las sustancias generan los mismos riesgos. Por eso, la recomendación debe individualizarse.

En Oceánica México, la atención de las adicciones parte de la valoración de las necesidades particulares de cada paciente y contempla el acompañamiento profesional durante las diferentes etapas del proceso. Con más de 33 años de experiencia y acreditación CARF, Oceánica México trabaja con personas y familias que buscan atención especializada frente al consumo de sustancias.

Si tú o un familiar están pensando en dejar una sustancia y no saben si hacerlo por cuenta propia es seguro, lo más recomendable es consultar con un profesional antes de iniciar una desintoxicación. Una valoración adecuada puede ayudar a identificar los riesgos y determinar cuál es el nivel de atención más apropiado.

Doctor Carlos
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