Cómo tratar la depresión con tratamientos no farmacológicos

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En nuestros días la palabra “depresión” es bastante utilizada para referirse a diferentes condiciones que no necesariamente están relacionadas con el padecimiento desde un punto de vista clínico. Ya sea para referirse a un estado de ánimo personal, para definir una reacción ante cierto suceso o bien, para definir ambientes, situaciones, entornos y personas que suscitan un estado particular relacionado con la tristeza o pesadumbre, la palabra depresión forma parte de nuestra vida cotidiana. Es por esta razón que existen tantas confusiones y malos entendidos respecto a lo que hace de la depresión un padecimiento que requiere de atención especializada y que en muchos medios de comunicación se difunda información sobre cómo tratar la depresión sin un verdadero sustento psicológico o médico, pues como acabamos de mencionar, en general se llega a entender como un estado de ánimo de tristeza pasajera. Si bien, estos estados de ánimo que se asocian con la depresión, la falta de interés en actividades y una apatía general son algunos de los síntomas de trastornos depresivos, el especialista debe evaluar varios factores antes de poder determinar que una persona, en efecto, padece de depresión y recomendar un tratamiento que resulte adecuado para su caso.

En el ámbito clínico el término depresión se utiliza para identificar síntomas afectivos, cognitivos, conductuales y físicos que presenta una persona deprimida. Estos síntomas incluyen la tristeza y desánimo de los que ya hemos hablado, pero también pensamientos negativos, baja autoestima, pensamientos de desesperanza y remordimiento, problemas de concentración, resistencia a participar de actividades sociales, alteraciones en las conductas habituales, agitaciones motoras y en general cambios en la manera de andar y caminar, así como cambios en los patrones de alimentación y sueño y una falta de energía, entre otras molestias. Al tratarse de un trastorno o enfermedad mental, es necesario que quien presenta de manera prolongada estos síntomas acuda con un especialista para recibir la atención necesaria, misma que se determina a partir de las características del padecimiento y de los factores que se identifiquen como desencadenantes. No existe una única vía para responder a la pregunta del cómo tratar la depresión y contrario a lo que se piensa comúnmente, si ya se recibió un diagnóstico, no basta con buscar distraerse en otras cosas o esforzarse por mantener una actitud optimista, como se piensa comúnmente, ya que las causas que la están originando pueden ser múltiples y en ciertas ocasiones incluso intervienen factores hormonales que deben tratarse por medios farmacológicos, por mencionar un ejemplo.

Existen diferentes tipos de depresión según su origen y condición, la endógena y la no endógena, la bipolar y la unipolar, las que incluyen diferentes subtipos según el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM IV). Precisamente por las características de cada uno de los tipos de depresión es que es indispensable que un especialista se encargue de realizar el diagnóstico, puesto que cada una de ellas requiere tratamientos específicos para que resulten eficientes. En términos generales la depresión se trata por medios farmacológicos y por medios no farmacológicos, y continuamente se realizan investigaciones que permiten evaluar la eficiencia de los mismos, con la finalidad de determinar cuáles se pueden utilizar en distintos pacientes. Los tratamientos no farmacológicos son aquellos enfocados al uso de herramientas psicológicas, como terapias, y a pesar de que en muchos casos, según el tipo de depresión diagnosticada, puede ser necesario conjugar el uso de medicamentos con terapias psicológicas, siempre se adoptan las técnicas no farmacológicas antes de recurrir a la medicación. A grandes rasgos, los tratamientos psicológicos para la depresión se agrupan en terapia de conductual, terapia cognitiva o cognitivo-conductual y psicoterapia interpersonal, aunque también se hace uso de otras terapias psicológicas.

Una terapia conductual puede hacer uso de diferentes procedimientos terapéuticos con un enfoque de modificación de la conducta, pues parte de la idea de que la depresión se presenta cuando existe una disminución de los refuerzos positivos que dan como resultado de la conducta y cuando hay una inadecuación de las habilidades sociales. Por tanto puede emplear un programa de actividades agradables, un programa de entrenamiento de habilidades sociales, un programa para el afrontamiento de la depresión, una terapia de autocontrol, una terapia de solución de problemas o una terapia conductual de pareja que en esta ocasión, por cuestiones de espacio, no describiremos. Por otra parte la terapia cognitiva o cognitivo-conductual enfocada al tratamiento de la depresión tiene sus propias teorías, evaluaciones diagnósticas y programas de tratamiento partiendo de la concepción de la depresión como pensamientos negativos que son resultado de errores de lógica en el procesamiento de la información. Por esta razón sus terapias tienen un acercamiento psicoeducativo para modificar los procesos de pensamiento y las conductas.

Este tipo de terapia por lo regular está estructurado de 15 a 25 sesiones y ha sido utilizado también en el tratamiento de otros trastornos psicológicos. Finalmente, la psicoterapia interpersonal no cuenta con una propia teoría sobre la depresión, como las terapias anteriores, y se basa en procedimientos terapéuticos clínico empíricos para su tratamiento. Desde un enfoque en que la depresión se compone de cuatro áreas, duelo, transición de roles, disputas interpersonales y déficits en habilidades sociales, esta psicoterapia estructura objetivos y fases de tratamiento que se llevan en 16 sesiones con una frecuencia semanal o mensual, si se trata de un programa de mantenimiento o continuación. Además de las anteriores, la terapia psicoanalítica, las terapias dinámicas breves, las terapias psicodinámicas interpersonales y la terapia familiar también son utilizadas para tratar la depresión, pero insistimos, la elección del tratamiento no farmacológico depende del tipo de diagnóstico recibido.

La atención profesional para el tratamiento de la depresión es fundamental para permitir a quien la padece recuperar su salud y reducir los efectos negativos que este trastorno pueda tener para su calidad de vida, por ello si se identifican los síntomas que la caracterizan es necesario acudir con un psicólogo que pueda encargarse del diagnóstico. Cabe mencionar que el psicólogo únicamente se encuentra calificado para aplicar tratamientos no farmacológicos, pero según las causas identificadas como desencadenantes de la depresión, puede recomendar consultas con otros especialistas, como psiquiatras y neurólogos para un diagnóstico más exacto y para complementar el tratamiento con otras técnicas y métodos. En próximas publicaciones en este blog hablaremos de cómo tratar la depresión desde otros enfoques, te invitamos a mantenerte al pendiente.

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