Cuando una persona atraviesa una situación relacionada con el consumo de alcohol o drogas, puede ser difícil saber qué hacer. Hay momentos en los que el consumo provoca cambios intensos en el comportamiento, confusión, agitación o pérdida de control. En otros casos, lo que parece estar relacionado únicamente con las sustancias puede estar acompañado por una crisis de salud mental que requiere atención especializada.
Por eso, una de las preguntas más importantes es: ¿qué diferencia hay entre una crisis de consumo y una urgencia psiquiátrica?
Aunque ambas situaciones pueden presentarse al mismo tiempo y pueden requerir atención inmediata, no son exactamente lo mismo. Una crisis de consumo puede estar relacionada con intoxicación, sobredosis, abstinencia o efectos provocados por una sustancia. Una urgencia psiquiátrica, en cambio, implica una alteración grave del estado mental o del comportamiento que puede poner en riesgo a la persona o a quienes la rodean.
Además, una situación puede comenzar como una crisis de consumo y convertirse en una emergencia médica o psiquiátrica. Por eso, cuando existen signos graves, no es recomendable intentar determinar el diagnóstico en casa.
¿Qué es una crisis de consumo?
Una crisis de consumo ocurre cuando los efectos del alcohol u otras sustancias generan una alteración significativa que requiere atención.
Puede suceder después de consumir una cantidad elevada de una sustancia, combinar diferentes sustancias, presentar una reacción inesperada o atravesar un periodo de abstinencia.
La forma en que se manifiesta depende de múltiples factores: qué sustancia se consumió, cuánto se consumió, si se mezcló con otras sustancias, las características de la persona y su estado de salud.
Algunas personas pueden presentar desorientación, somnolencia intensa, agitación, vómitos, comportamiento extraño o pérdida de coordinación. En situaciones más graves pueden aparecer pérdida de conciencia, convulsiones, dificultad para respirar u otros signos de una emergencia médica.
En estos casos, el problema principal está relacionado con los efectos físicos o psicológicos provocados por el consumo o la interrupción del consumo.
¿Qué es una urgencia psiquiátrica?
Una urgencia psiquiátrica es una situación en la que una alteración importante de la salud mental requiere evaluación y atención profesional rápida.
Puede estar relacionada con diferentes condiciones, como un episodio psicótico, una crisis grave de ansiedad o agitación, un episodio afectivo severo o pensamientos y conductas suicidas.
Uno de los elementos que puede hacer especialmente preocupante una crisis psiquiátrica es la pérdida significativa de contacto con la realidad. Durante un episodio psicótico, por ejemplo, pueden aparecer alucinaciones, delirios, pensamiento desorganizado o dificultad para distinguir entre lo real y lo imaginado.
También deben tomarse con mucha seriedad las expresiones relacionadas con querer morir, sentirse sin salida, planear un suicidio, despedirse de familiares o realizar conductas de alto riesgo. El Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos (NIMH) considera estas señales motivos para buscar ayuda lo antes posible.
¿Por qué pueden confundirse?
Una de las principales dificultades es que el consumo de sustancias también puede provocar cambios importantes en el estado mental.
Una persona intoxicada puede estar confundida, agitada, paranoica o desorientada. También pueden aparecer alucinaciones o comportamientos impredecibles.
Al mismo tiempo, una persona que atraviesa una crisis psiquiátrica puede recurrir al alcohol o a otras sustancias, lo que hace todavía más difícil determinar qué está originando los síntomas.
Incluso la psicosis puede estar asociada con el consumo indebido de determinadas sustancias, además de otras condiciones médicas o de salud mental.
Por eso, no siempre es posible diferenciar ambas situaciones únicamente observando el comportamiento.
La evaluación de profesionales de la salud permite determinar qué está ocurriendo y qué nivel de atención necesita la persona.
¿Cuáles son las señales de una crisis relacionada con el consumo?
Una crisis asociada al consumo puede manifestarse de diferentes maneras.
La persona puede presentar un estado de intoxicación mucho más intenso de lo habitual, pérdida importante de coordinación, vómitos repetidos, confusión o una somnolencia que dificulta despertarla.
También puede existir una reacción de agitación intensa, comportamiento desorganizado o cambios importantes en la percepción.
En determinadas circunstancias, la situación puede convertirse en una emergencia médica. La pérdida de conciencia, las convulsiones o las dificultades para respirar son señales que requieren atención inmediata.
La situación también puede presentarse durante la abstinencia. Algunas sustancias pueden producir síntomas de abstinencia que necesitan supervisión médica, especialmente cuando existe un riesgo importante para la salud.
Por esta razón, no es recomendable intentar manejar en casa una crisis grave relacionada con sustancias.
¿Cuáles son las señales de una urgencia psiquiátrica?
Una urgencia psiquiátrica puede presentarse de distintas formas, pero existen algunas señales que requieren especial atención.
Entre ellas se encuentran:
- Pensamientos o amenazas de suicidio.
- Intentos de hacerse daño.
- Comportamientos extremadamente peligrosos.
- Pérdida importante del contacto con la realidad.
- Alucinaciones o delirios intensos.
- Confusión grave.
- Agitación que la persona no puede controlar.
- Conductas violentas o amenazas hacia otras personas.
- Cambios extremos y repentinos en el comportamiento.
- Incapacidad para mantenerse a salvo.
El NIMH señala que una persona que atraviesa un episodio psicótico puede comportarse de manera confusa o impredecible y, en algunos casos, representar un riesgo para sí misma o para otras personas.
Cuando aparecen pensamientos suicidas o señales de riesgo inmediato, la situación debe tomarse como una emergencia y buscar ayuda sin demora.
¿Una crisis de consumo puede convertirse en una urgencia psiquiátrica?
Sí.
Una intoxicación o el consumo de determinadas sustancias pueden desencadenar alteraciones importantes del pensamiento, la percepción o el comportamiento.
Por ejemplo, una persona puede comenzar a presentar paranoia, alucinaciones, desorganización del pensamiento o una agitación extrema después del consumo.
En esos casos, no conviene asumir que se trata simplemente de que la persona está “drogada” o “borracha”.
Cuando existe una alteración importante del estado mental, es necesario valorar qué está sucediendo y descartar otras causas.
El NIMH señala que la psicosis puede tener diferentes causas, entre ellas determinadas enfermedades mentales, medicamentos, falta de sueño y el uso indebido de alcohol o drogas.
¿Una urgencia psiquiátrica puede estar relacionada con una adicción?
También puede ocurrir.
Las personas con trastornos por consumo de sustancias pueden presentar problemas de salud mental simultáneamente. Además, algunas sustancias pueden empeorar síntomas psiquiátricos que ya existían.
Esto significa que no siempre es adecuado tratar únicamente el consumo y dejar de lado la salud mental.
Cuando existen ambas situaciones, la evaluación debe considerar el estado físico, el consumo de sustancias y la salud mental de manera conjunta.
Este enfoque resulta especialmente importante para establecer qué tipo de tratamiento necesita la persona después de superar la crisis.
¿Qué debe hacer la familia ante una situación de este tipo?
Cuando un familiar observa un comportamiento que parece fuera de control, es normal sentir miedo o no saber cómo actuar.
Lo primero es valorar la seguridad.
Si la persona está inconsciente, tiene dificultades para respirar, presenta convulsiones, ha sufrido una intoxicación grave, está intentando hacerse daño, amenaza seriamente a otra persona o no puede mantenerse segura, se debe solicitar atención de emergencia.
En una situación potencialmente mortal, la prioridad no debe ser convencer a la persona de aceptar tratamiento ni discutir sobre su consumo. Primero hay que conseguir atención médica.
Si la situación no parece ser una emergencia inmediata, pero existen cambios importantes en el comportamiento, también es recomendable buscar una valoración profesional lo antes posible.
SAMHSA señala que cambios persistentes en el estado de ánimo, comportamiento, pensamientos o funcionamiento relacionados con salud mental, drogas o alcohol pueden indicar la necesidad de buscar ayuda.
¿Conviene discutir con una persona que está en crisis?
Generalmente, no.
Cuando una persona está extremadamente agitada, intoxicada, desorientada o presenta síntomas psicóticos, intentar convencerla mediante una discusión puede aumentar la tensión.
Es preferible hablar con calma, utilizar frases breves y evitar confrontaciones innecesarias.
Si la persona está experimentando alucinaciones o ideas que no corresponden con la realidad, tampoco suele ser útil intentar ganar una discusión sobre lo que está viendo o creyendo.
La prioridad es mantener la seguridad y facilitar el acceso a atención profesional.
Si existe riesgo de violencia, la familia no debería intentar controlar físicamente a la persona por cuenta propia, salvo que exista una situación inmediata en la que sea necesario proteger a alguien. Lo más seguro es solicitar ayuda de los servicios de emergencia correspondientes.
¿Cuándo es necesario acudir a urgencias?
Hay situaciones en las que no conviene esperar a que los síntomas desaparezcan.
La atención de emergencia es especialmente importante cuando existe:
Pérdida de conciencia o dificultad para despertar a la persona.
Puede ser una señal de intoxicación grave u otra condición médica que necesita evaluación inmediata.
Dificultad para respirar.
Los problemas respiratorios después del consumo de sustancias pueden representar una emergencia médica.
Convulsiones.
Las convulsiones requieren valoración médica urgente, especialmente si aparecen durante una intoxicación o abstinencia.
Intento o riesgo inmediato de suicidio.
Hablar de querer morir, tener un plan, buscar medios para hacerlo o realizar acciones destinadas a hacerse daño requiere intervención inmediata.
Psicosis intensa o pérdida de contacto con la realidad.
Alucinaciones, delirios, pensamiento muy desorganizado o comportamiento impredecible pueden requerir una evaluación urgente.
Violencia o riesgo grave para otras personas.
Cuando existe una amenaza concreta e inmediata, la prioridad es proteger a las personas y solicitar ayuda.
¿Qué ocurre después de una crisis?
Superar una crisis no significa necesariamente que el problema de fondo haya desaparecido.
Una persona que tuvo una intoxicación grave puede necesitar una evaluación de su consumo. De la misma manera, alguien que atravesó una crisis psiquiátrica puede necesitar una valoración de salud mental y seguimiento.
Cuando existe un trastorno por consumo de sustancias, puede ser necesario considerar un proceso de tratamiento de adicciones que permita abordar las causas, los patrones de consumo y los factores que aumentan el riesgo de nuevas crisis.
En algunos casos también puede ser importante evaluar problemas de ansiedad, depresión, trauma u otras condiciones de salud mental.
La atención posterior dependerá de lo que haya provocado la crisis y del estado general de la persona.
Crisis de consumo y urgencia psiquiátrica: no siempre hay una sola causa
Una de las ideas más importantes para las familias es que no siempre existe una separación clara entre una crisis de consumo y una urgencia psiquiátrica.
Ambas pueden presentarse simultáneamente.
Una persona puede consumir una sustancia y desarrollar síntomas psicóticos. Otra puede tener una condición psiquiátrica y recurrir al consumo como una forma de afrontar lo que está viviendo. También puede existir una combinación de factores físicos, psicológicos y relacionados con el consumo.
Por eso, intentar poner una etiqueta desde casa puede retrasar la atención adecuada.
Lo más importante es reconocer cuándo existe un riesgo y buscar ayuda.
¿Cómo se puede prevenir que estas situaciones vuelvan a ocurrir?
Después de una crisis, es importante entender qué la desencadenó.
Puede ser necesario revisar el patrón de consumo, las sustancias utilizadas, las circunstancias en las que ocurrió, el estado de salud mental y los factores familiares o sociales relacionados.
Si existe una adicción, iniciar un proceso de recuperación puede reducir los riesgos asociados con el consumo continuo.
El tratamiento puede incluir diferentes niveles de atención dependiendo de las necesidades de cada persona. En determinados casos puede ser necesario comenzar con atención médica, estabilización o desintoxicación antes de continuar con un programa de rehabilitación.
También es importante atender cualquier problema de salud mental que esté presente.
En un proceso de rehabilitación de adicciones en México, esta evaluación integral permite comprender que el consumo no siempre es un problema aislado. La atención médica, psicológica y psiquiátrica puede formar parte de un proceso de recuperación adaptado a las necesidades de cada paciente.
En Oceánica, por ejemplo, la atención de las adicciones contempla diferentes áreas de intervención y la valoración de las condiciones particulares de cada persona para determinar el tratamiento más adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Una persona intoxicada está teniendo una crisis psiquiátrica?
No necesariamente. La intoxicación puede producir alteraciones importantes del comportamiento y del estado mental sin que exista un trastorno psiquiátrico independiente. Sin embargo, algunos efectos del consumo pueden parecerse a síntomas psiquiátricos y requieren valoración profesional.
¿Las drogas pueden provocar psicosis?
Sí. El NIMH reconoce el uso indebido de alcohol o drogas como una posible causa de síntomas psicóticos. También existen otras causas, por lo que es necesaria una evaluación profesional para determinar qué está ocurriendo.
¿Qué hago si una persona dice que quiere suicidarse después de consumir?
Debe tomarse en serio. Si existe un riesgo inmediato, un intento, un plan o medios disponibles para hacerse daño, se debe buscar atención de emergencia y no dejar sola a la persona mientras se consigue ayuda.
¿Una crisis de consumo siempre requiere hospitalización?
No necesariamente. El nivel de atención depende de la gravedad de la situación, el estado físico y mental de la persona, la sustancia involucrada y otros factores clínicos. Un profesional debe determinar qué atención es necesaria.
¿Puede una persona tener una adicción y una enfermedad mental al mismo tiempo?
Sí. Los trastornos por consumo de sustancias pueden coexistir con diferentes condiciones de salud mental. Cuando ocurre, es importante que ambas situaciones sean evaluadas y tratadas de manera adecuada.
¿Cuándo debo llevar a una persona a urgencias?
Cuando existe pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, una intoxicación grave, riesgo inmediato de suicidio, violencia grave, pérdida importante de contacto con la realidad u otra situación que ponga en peligro la vida o la seguridad.
Saber reconocer la crisis puede hacer la diferencia
No siempre es sencillo determinar desde casa si una persona está atravesando una crisis provocada por el consumo, una urgencia psiquiátrica o ambas situaciones al mismo tiempo.
Por eso, más que intentar realizar un diagnóstico, es importante reconocer las señales de peligro.
Pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, riesgo de suicidio, violencia grave o pérdida importante de contacto con la realidad requieren atención urgente.
Cuando la situación no representa un peligro inmediato, pero existen cambios preocupantes relacionados con el consumo o la salud mental, buscar una evaluación profesional también puede evitar que el problema avance.
Una crisis puede ser el momento en que una familia reconoce que necesita ayuda. Obtener atención adecuada no solo permite responder a la emergencia, sino también identificar qué hay detrás de ella y qué tipo de acompañamiento puede ayudar a prevenir nuevas crisis.






