Tratamiento para la depresión

Qué es el diagnóstico dual y por qué cambia el tratamiento

Cuando una persona tiene problemas relacionados con el consumo de alcohol o drogas y, al mismo tiempo, presenta una condición de salud mental, el tratamiento necesita considerar ambas situaciones.

A esta coexistencia se le conoce comúnmente como diagnóstico dual. En la actualidad, también es frecuente encontrar los términos trastornos concurrentes o trastornos co-ocurrentes para describir la presencia de un trastorno por consumo de sustancias junto con un trastorno de salud mental. SAMHSA utiliza precisamente el concepto de trastornos co-ocurrentes para referirse a esta combinación.

Puede tratarse, por ejemplo, de una persona con un trastorno por consumo de alcohol y depresión, dependencia de una sustancia y ansiedad, o consumo problemático acompañado de un trastorno bipolar, entre muchas otras posibilidades.

Lo importante es entender que no se trata simplemente de tener “dos problemas” separados. En muchos casos, ambas condiciones pueden influirse entre sí y modificar la manera en que aparecen los síntomas, la evolución del problema y la respuesta al tratamiento.

Por eso, el diagnóstico dual puede cambiar la forma en que se planifica un tratamiento de adicciones.

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¿Qué significa exactamente tener un diagnóstico dual?

El diagnóstico dual ocurre cuando una persona presenta tanto un trastorno por consumo de sustancias como un trastorno mental.

Un trastorno por consumo de sustancias puede involucrar alcohol, cannabis, cocaína, opioides, estimulantes, sedantes u otras sustancias. Por otro lado, la condición de salud mental puede ser muy diferente dependiendo de cada persona: depresión, ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia, trastorno de estrés postraumático u otros trastornos.

No existe una combinación única que defina el diagnóstico dual.

SAMHSA señala que los trastornos co-ocurrentes pueden incluir distintas combinaciones de trastornos por consumo de sustancias y trastornos mentales reconocidos clínicamente.

Esto es importante porque dos personas que llegan a un centro de rehabilitación por un problema aparentemente similar pueden necesitar tratamientos completamente diferentes.

¿Por qué pueden aparecer juntas una adicción y una enfermedad mental?

La relación entre ambas condiciones puede ser compleja.

En algunos casos, una persona desarrolla primero un problema de salud mental y comienza a utilizar alcohol o drogas como una forma de aliviar temporalmente determinados síntomas.

Por ejemplo, alguien con ansiedad puede recurrir al alcohol para intentar relajarse. Una persona con depresión puede utilizar una sustancia para intentar escapar de pensamientos desagradables. Esto no significa que la sustancia trate la enfermedad mental; por el contrario, su consumo puede terminar agravando el problema.

También puede suceder lo contrario.

El consumo frecuente de determinadas sustancias puede contribuir a la aparición o empeoramiento de síntomas de salud mental. SAMHSA señala que la relación entre los trastornos mentales y los trastornos por consumo de sustancias puede ser bidireccional: una condición puede contribuir al desarrollo o agravamiento de la otra.

Además, ambas condiciones pueden compartir determinados factores de riesgo, como vulnerabilidades biológicas, experiencias de estrés o trauma y otros factores ambientales.

Por eso, no siempre es posible responder con facilidad a la pregunta de cuál apareció primero.

¿Cómo se sabe si una persona tiene un diagnóstico dual?

No basta con observar que una persona está triste, ansiosa, irritable o presenta cambios de comportamiento.

El consumo de sustancias puede producir síntomas que se parecen a algunos trastornos de salud mental. La intoxicación y la abstinencia también pueden modificar el estado de ánimo, el sueño, la percepción y el comportamiento.

Por eso, realizar una evaluación adecuada es fundamental.

Durante el proceso de valoración pueden analizarse aspectos como:

  • Qué sustancias consume la persona.
  • Con qué frecuencia y durante cuánto tiempo.
  • Qué cantidad utiliza.
  • Cuándo comenzaron determinados síntomas psicológicos.
  • Si los síntomas aparecen únicamente durante el consumo o también cuando la persona está sobria.
  • Antecedentes personales y familiares de salud mental.
  • Experiencias traumáticas o situaciones de estrés.
  • Cambios recientes en el comportamiento.
  • Tratamientos anteriores y respuesta a ellos.
  • Estado físico y emocional actual.

SAMHSA recomienda que las personas que reciben atención por un trastorno por consumo de sustancias sean evaluadas también respecto a posibles condiciones de salud mental, y viceversa.

Esto ayuda a evitar que una de las dos condiciones quede sin identificar.

¿Por qué el diagnóstico dual cambia el tratamiento?

Porque tratar solamente el consumo puede no ser suficiente.

Imaginemos que una persona consume alcohol de manera problemática y, además, tiene una depresión que nunca ha recibido atención adecuada.

Si el tratamiento se concentra exclusivamente en lograr que deje de beber, pero no aborda la depresión, algunos de los factores que contribuyen al consumo pueden continuar presentes.

La persona podría sentirse mejor durante un periodo inicial, pero seguir enfrentando los mismos síntomas emocionales que anteriormente intentaba manejar mediante el alcohol.

Lo mismo puede suceder en sentido contrario.

Si una persona recibe tratamiento para una condición de salud mental, pero su trastorno por consumo de sustancias no se aborda, el consumo puede interferir con su recuperación.

Por eso, SAMHSA recomienda un enfoque integrado que permita evaluar y tratar ambas condiciones.

¿Qué significa un tratamiento integrado?

Un tratamiento integrado busca que las necesidades relacionadas con la salud mental y el consumo de sustancias sean consideradas dentro de un mismo proceso de atención, en lugar de tratarlas como problemas completamente independientes.

Esto puede implicar la participación coordinada de diferentes profesionales, dependiendo de las necesidades de la persona.

Por ejemplo, el tratamiento puede incluir psicoterapia, atención médica, evaluación psiquiátrica, medicamentos cuando estén indicados, estrategias para prevenir recaídas y trabajo con la familia.

La combinación exacta dependerá del diagnóstico y de la situación de cada paciente.

SAMHSA identifica diferentes modelos de atención integrada, desde servicios coordinados entre profesionales hasta modelos en los que la atención de salud mental y consumo de sustancias se proporciona dentro del mismo equipo o programa.

La idea central es evitar que la persona tenga que resolver por separado dos problemas que pueden estar relacionados.

¿El diagnóstico dual significa que la recuperación será más difícil?

Puede hacer que el tratamiento sea más complejo, pero no significa que la recuperación sea imposible.

Las personas con trastornos co-ocurrentes pueden presentar mayores dificultades funcionales y determinados riesgos adicionales frente a quienes tienen solo una de las condiciones. Los datos de SAMHSA muestran que la coexistencia de ambas condiciones puede asociarse con peores resultados si no se atienden adecuadamente.

Precisamente por eso es tan importante identificar el problema completo.

Cuando ambas condiciones reciben atención adecuada, existen mejores posibilidades de trabajar sobre los diferentes factores que afectan la recuperación.

SAMHSA señala que el tratamiento integrado puede contribuir a reducir el consumo, mejorar los síntomas psiquiátricos y el funcionamiento, aumentar las posibilidades de recuperación y mejorar la calidad de vida.

¿Qué papel tiene la salud mental en una recaída?

La relación entre salud mental y recaídas puede ser importante.

Una persona puede experimentar ansiedad intensa, depresión, estrés, problemas para dormir o pensamientos negativos y sentirse tentada a volver a consumir como una forma de aliviar temporalmente esas emociones.

Si esos factores no son reconocidos durante el tratamiento, pueden convertirse en situaciones de riesgo.

Por eso, la prevención de recaídas en una persona con diagnóstico dual puede requerir algo más que identificar los lugares, personas o situaciones asociadas directamente con el consumo.

También puede ser necesario aprender a reconocer cambios emocionales y psicológicos que aparecen antes de una recaída.

Por ejemplo, comenzar a aislarse, abandonar actividades, dejar de acudir a las consultas, experimentar cambios importantes en el sueño o presentar un aumento de ansiedad puede ser una señal de que se necesita apoyo.

No significa que cualquiera de estos cambios sea automáticamente una recaída. Significa que pueden ser señales que conviene evaluar.

¿Qué tratamientos pueden formar parte de un diagnóstico dual?

No existe un tratamiento único para todas las personas con diagnóstico dual.

La intervención depende de los trastornos presentes, su gravedad, el tipo de sustancia, el estado físico, los antecedentes de tratamiento y otros factores.

Psicoterapia

La terapia psicológica puede ayudar a trabajar pensamientos, emociones, comportamientos y situaciones relacionadas tanto con el consumo como con la salud mental.

También puede ayudar a desarrollar herramientas para manejar estrés, ansiedad, conflictos y otros factores que pueden aumentar el riesgo de consumo.

Tratamiento psiquiátrico

Cuando existe un trastorno mental que requiere intervención psiquiátrica, puede ser necesaria una valoración especializada.

En determinados casos pueden utilizarse medicamentos, siempre bajo indicación y seguimiento profesional.

La elección de medicamentos requiere especial cuidado cuando existe consumo de sustancias, ya que deben considerarse posibles interacciones, riesgos y características particulares del paciente.

Tratamiento del trastorno por consumo de sustancias

La atención también debe abordar directamente el problema de consumo.

Dependiendo del caso, puede incluir desintoxicación médica, tratamiento residencial, atención ambulatoria, psicoterapia, medicamentos específicos para determinados trastornos por consumo de sustancias, grupos de apoyo y estrategias de prevención de recaídas.

Trabajo con la familia

La familia puede tener un papel importante, especialmente cuando necesita comprender qué está ocurriendo y aprender a acompañar el proceso sin asumir responsabilidades que corresponden a los profesionales.

En un diagnóstico dual, comprender que existen dos condiciones relacionadas puede ayudar a evitar interpretaciones simplistas como “no quiere cambiar” o “todo es por las drogas”.

¿Una persona con diagnóstico dual necesita internarse?

No necesariamente.

Tener un diagnóstico dual no significa automáticamente que una persona necesite permanecer internada.

El nivel de atención debe determinarse mediante una evaluación profesional que considere la gravedad del consumo, el estado de salud mental, posibles riesgos médicos, funcionamiento cotidiano, capacidad de mantenerse segura y otros factores.

En algunas personas puede ser suficiente un tratamiento ambulatorio con seguimiento profesional. En otras, puede ser recomendable un programa residencial o un nivel de atención más intensivo.

La decisión debe ser individualizada.

SAMHSA contempla diferentes niveles y modelos de atención para las personas con trastornos co-ocurrentes, dependiendo de la gravedad y las necesidades de cada caso.

¿Qué pasa cuando solo se trata una de las dos condiciones?

Este es uno de los principales problemas que busca evitar el enfoque integrado.

Cuando una persona recibe atención únicamente por el consumo, pero no se identifica una condición de salud mental, pueden permanecer síntomas que dificulten la recuperación.

Por el contrario, tratar exclusivamente la depresión, ansiedad u otra condición sin abordar el consumo también puede dejar una parte importante del problema sin atender.

La evidencia y las recomendaciones de SAMHSA respaldan la integración de la evaluación y el tratamiento de ambas condiciones.

Esto no significa que todas las intervenciones tengan que ocurrir exactamente al mismo tiempo o que todos los profesionales deban pertenecer a una misma institución. Lo importante es que exista coordinación y que el plan contemple las dos necesidades.

¿Qué significa esto para una familia?

Para una familia, escuchar que existe un “diagnóstico dual” puede generar preocupación.

Sin embargo, conocer esta posibilidad también puede ayudar a entender determinados comportamientos.

Si una persona con problemas de consumo presenta además cambios importantes en el estado de ánimo, ansiedad persistente, episodios de desconexión de la realidad, alteraciones marcadas del sueño, pensamientos suicidas u otros cambios psicológicos, es importante comunicarlo al equipo que realiza la evaluación.

No es recomendable ocultar información sobre el consumo para facilitar el diagnóstico de salud mental, ni minimizar los síntomas psicológicos porque se considera que “todo se debe a las drogas”.

La información completa permite realizar una evaluación más precisa.

¿Qué ocurre durante una rehabilitación cuando existe diagnóstico dual?

En un proceso de rehabilitación de adicciones en México, detectar la presencia de una condición de salud mental puede modificar diferentes aspectos del tratamiento.

La evaluación inicial puede necesitar ser más amplia. El seguimiento psicológico y psiquiátrico puede adquirir mayor relevancia y el plan de tratamiento puede incorporar estrategias específicas para ambas condiciones.

También puede ser necesario prestar atención especial a la medicación, los síntomas de abstinencia, el sueño, el estado emocional y los factores que podrían aumentar el riesgo de recaída.

En Oceánica, por ejemplo, la atención de las adicciones contempla diferentes áreas profesionales y la valoración de las características particulares de cada persona para orientar el proceso terapéutico.

El objetivo no es colocar una etiqueta, sino comprender qué está ocurriendo para poder establecer un tratamiento acorde con las necesidades del paciente.

Diagnóstico dual no significa dos tratamientos separados

Quizás la diferencia más importante está aquí.

Una persona con diagnóstico dual no debería ser vista simplemente como alguien que tiene “una adicción por un lado” y “un problema psicológico por otro”.

Ambas condiciones pueden influirse mutuamente.

La ansiedad puede aumentar el consumo. El consumo puede empeorar la ansiedad. La depresión puede favorecer el aislamiento y el uso de sustancias. Algunas sustancias pueden agravar los síntomas depresivos. Un episodio psicótico puede relacionarse con una condición mental, con determinadas sustancias o con una combinación de factores.

Por eso, comprender la relación entre ambos problemas permite construir una estrategia más completa.

El objetivo del tratamiento integrado es que la persona pueda trabajar simultáneamente en su recuperación del consumo y en su salud mental, con un plan que tenga en cuenta su situación particular.

¿Puede una persona recuperarse de un diagnóstico dual?

Sí.

Tener un diagnóstico dual puede representar un proceso de recuperación más complejo, pero existen tratamientos para los trastornos por consumo de sustancias y las condiciones de salud mental.

La recuperación puede requerir tiempo y ajustes. En algunos momentos será necesario intensificar el tratamiento y en otros reducir gradualmente la frecuencia de las intervenciones.

Lo importante es que la persona no quede sin atención cuando aparecen dificultades.

El seguimiento permite evaluar cómo está evolucionando el consumo, la salud mental, las relaciones, el funcionamiento cotidiano y otros aspectos relevantes.

La recuperación tampoco significa necesariamente que todos los síntomas desaparezcan de inmediato. Puede consistir en aprender a manejar las condiciones de salud, reducir riesgos, evitar recaídas y recuperar progresivamente una vida funcional y significativa.

Preguntas frecuentes sobre diagnóstico dual

¿Qué es el diagnóstico dual?

Es el término utilizado habitualmente para describir la coexistencia de un trastorno por consumo de sustancias y un trastorno de salud mental. También se utilizan los términos trastornos co-ocurrentes o concurrentes.

¿Qué enfermedades pueden aparecer junto con una adicción?

Pueden coexistir diferentes condiciones de salud mental, entre ellas depresión, trastornos de ansiedad, trastorno bipolar, esquizofrenia y trastorno de estrés postraumático, entre otras.

¿La adicción puede causar problemas de salud mental?

Determinadas sustancias pueden provocar o empeorar síntomas psicológicos y psiquiátricos. Sin embargo, determinar si existe un trastorno mental independiente requiere una evaluación profesional.

¿Una persona con diagnóstico dual necesita medicamentos?

No necesariamente. La necesidad de medicamentos depende del diagnóstico, los síntomas, el estado de salud y la valoración del profesional correspondiente.

¿El tratamiento de diagnóstico dual es más largo?

No existe una duración única. El tiempo de tratamiento depende de las necesidades individuales, la gravedad de las condiciones, la respuesta a las intervenciones y la evolución de la persona.

¿La familia debe participar en el tratamiento?

Puede ser beneficioso que la familia participe cuando el equipo terapéutico lo considera adecuado. La participación puede ayudar a mejorar la comunicación, comprender las condiciones presentes y fortalecer la red de apoyo.

¿El diagnóstico dual aumenta el riesgo de recaída?

La coexistencia de un trastorno mental y uno por consumo de sustancias puede hacer que la recuperación sea más compleja y puede asociarse con peores resultados cuando no se atienden ambas condiciones. Por eso, la evaluación y el tratamiento integrado son especialmente importantes.

Entender las dos condiciones permite tratar a la persona completa

Hablar de diagnóstico dual no significa simplemente agregar una segunda etiqueta al expediente de un paciente.

Significa reconocer que el consumo de sustancias y la salud mental pueden estar relacionados y que ambos aspectos necesitan ser considerados para comprender mejor lo que está viviendo la persona.

Cuando una condición queda sin identificar, algunos factores que afectan el consumo, el bienestar emocional o el riesgo de recaída pueden permanecer sin atención.

Por eso, un buen proceso de evaluación debe mirar más allá del consumo y preguntarse también cómo está la persona emocionalmente, qué síntomas presenta, desde cuándo existen y cómo se relacionan con su historia de consumo.

El tratamiento puede entonces adaptarse a esa realidad.

En lugar de tratar solamente la adicción o solamente el problema de salud mental, el tratamiento de diagnóstico dual busca abordar ambas necesidades de manera coordinada, con acompañamiento médico, psicológico y, cuando corresponde, psiquiátrico.

En última instancia, se trata de algo muy sencillo de entender: para tratar adecuadamente una adicción, también es necesario comprender a la persona que está detrás del consumo.

 

Doctor Carlos
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