Rehabilitación de drogadictos

Centro de rehabilitación para ansiedad y adicciones: cuándo se requiere atención dual

La ansiedad puede aparecer en muchas personas que atraviesan un problema de consumo de alcohol o drogas. Algunas personas comienzan a consumir buscando calmar los nervios, dormir mejor, sentirse menos preocupadas o escapar temporalmente de pensamientos que les resultan difíciles de manejar. En otros casos, el consumo de una sustancia puede intensificar la ansiedad, generar síntomas parecidos a una crisis de pánico o empeorar un problema que ya estaba presente.

Cuando ambas situaciones se mantienen en el tiempo, puede ser necesario considerar una atención dual para ansiedad y adicciones.

Esto no significa asumir que toda persona que consume y siente ansiedad tiene un trastorno de ansiedad. Algunas sustancias pueden producir síntomas de ansiedad, especialmente durante la intoxicación, el descenso de sus efectos o la abstinencia. Por eso, antes de definir el tratamiento, es importante conocer qué está ocurriendo, desde cuándo aparecen los síntomas, qué relación tienen con el consumo y cuánto están afectando la vida de la persona.

¿Qué significa atención dual?

La atención dual se refiere al abordaje de una persona que presenta un trastorno por consumo de sustancias junto con un problema de salud mental. Cuando ambas condiciones coexisten, también puede hablarse de diagnóstico dual, patología dual o trastornos concurrentes.

En el caso de la ansiedad, esto puede ocurrir, por ejemplo, cuando una persona tiene un trastorno de ansiedad que continúa existiendo independientemente del consumo y, al mismo tiempo, desarrolla un problema de alcohol o drogas.

Pero la relación puede ser más compleja.

Una persona puede comenzar a beber para intentar controlar sus preocupaciones. Con el tiempo, el consumo puede aumentar y terminar generando más ansiedad, alteraciones del sueño, irritabilidad o problemas familiares. También puede suceder que una sustancia produzca síntomas de ansiedad que desaparecen o disminuyen al dejar de consumirla.

Por eso, ansiedad y adicción no siempre tienen una relación causa-efecto sencilla. Los dos problemas pueden influirse mutuamente y, en algunos casos, compartir factores de riesgo como estrés, trauma u otras dificultades emocionales.

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¿Cómo saber si la ansiedad necesita atención profesional?

Sentirse ansioso ocasionalmente no significa necesariamente tener un trastorno de ansiedad.

La preocupación, el miedo o la tensión pueden formar parte de la vida cotidiana. La situación merece una valoración cuando estos síntomas se vuelven persistentes, difíciles de controlar o comienzan a interferir con el trabajo, las relaciones, el sueño, los estudios o las actividades habituales.

Una persona puede experimentar preocupación constante, inquietud, dificultad para concentrarse, problemas de sueño, irritabilidad o síntomas físicos como tensión, mareos, sudoración o dificultad para respirar. En el trastorno de ansiedad generalizada, por ejemplo, las preocupaciones pueden ser difíciles de controlar y mantenerse durante largos periodos.

Cuando estos síntomas aparecen junto con un consumo problemático, conviene no intentar determinar por cuenta propia cuál de los dos problemas es “el verdadero”.

La valoración debe considerar ambos.

Cuando la persona consume para calmar la ansiedad

Una de las situaciones que puede indicar la necesidad de una evaluación más completa ocurre cuando la persona empieza a utilizar alcohol, medicamentos u otras drogas como una forma de controlar sus emociones.

Puede decir cosas como:

“Necesito tomar algo para poder dormir.”

“Si no consumo, siento que no puedo tranquilizarme.”

“Solo puedo salir o convivir cuando tomo.”

“Cuando estoy muy ansioso, necesito consumir.”

Al principio, la persona puede sentir que la sustancia funciona. El problema aparece cuando esa estrategia comienza a convertirse en una necesidad y el consumo deja de ser ocasional.

Con el tiempo puede aparecer tolerancia, pérdida de control, deseos intensos de consumir o dificultad para reducir el consumo a pesar de las consecuencias. Estos son algunos de los signos asociados a un trastorno por consumo de sustancias.

En estos casos, tratar únicamente la ansiedad sin abordar el consumo puede dejar una parte importante del problema sin atender.

Cuando el consumo empeora la ansiedad

La relación también puede funcionar en sentido contrario.

Algunas sustancias pueden producir cambios importantes en el estado de ánimo, el sueño y el nivel de activación. Una persona puede sentirse temporalmente relajada después de consumir y posteriormente experimentar mayor inquietud, irritabilidad o ansiedad.

Esto puede generar un ciclo difícil de romper:

ansiedad → consumo → alivio temporal → efectos posteriores → más ansiedad → nuevo consumo.

Cuando este patrón se repite, la persona puede llegar a sentir que necesita consumir para sentirse “normal”, aunque el propio consumo esté contribuyendo al problema.

Romper este ciclo requiere comprender qué ocurre en cada etapa. No basta con pedirle a la persona que deje de consumir sin explorar qué función está cumpliendo la sustancia dentro de su vida.

¿Ansiedad o síntomas provocados por la sustancia?

Esta es una de las razones por las que la evaluación profesional resulta tan importante.

Una persona puede presentar ansiedad antes de comenzar a consumir. También puede desarrollar síntomas después de iniciar el consumo. En otros casos, los síntomas aparecen principalmente durante la intoxicación o cuando la persona reduce o suspende una sustancia.

Además, algunas manifestaciones pueden parecerse entre sí.

Una crisis de pánico, por ejemplo, puede provocar palpitaciones, falta de aire, sensación de peligro o miedo intenso. Pero determinados efectos de sustancias también pueden producir síntomas físicos y psicológicos similares. MedlinePlus señala que, al evaluar los trastornos de pánico, también deben considerarse los trastornos relacionados con el consumo de sustancias porque algunos síntomas pueden parecerse.

Por eso, un centro de rehabilitación para ansiedad y adicciones debería realizar una valoración amplia y no limitarse a identificar la sustancia que consume la persona.

¿Cuándo se requiere atención dual?

La atención dual puede ser especialmente importante cuando los síntomas de ansiedad y el consumo están afectando simultáneamente diferentes áreas de la vida.

Por ejemplo, puede ser necesario valorar este tipo de atención cuando la persona:

  • utiliza alcohol o drogas para controlar la ansiedad;
  • presenta ansiedad persistente que no desaparece al reducir el consumo;
  • ha intentado dejar de consumir y la ansiedad se intensifica considerablemente;
  • tiene ataques de pánico o miedo intenso asociados con su consumo;
  • presenta problemas de sueño, irritabilidad o preocupación constante junto con consumo problemático;
  • ha recibido tratamiento por ansiedad, pero continúa teniendo dificultades relacionadas con el consumo;
  • ha recibido tratamiento por adicciones, pero los síntomas de ansiedad siguen interfiriendo con su recuperación;
  • vuelve a consumir cuando aparecen situaciones de estrés o síntomas emocionales difíciles de manejar.

La presencia de estos elementos no permite establecer por sí sola un diagnóstico. Lo que sí puede indicar es que vale la pena realizar una evaluación que contemple salud mental y consumo de sustancias de manera conjunta.

SAMHSA recomienda integrar la detección y el tratamiento de los trastornos de salud mental y consumo de sustancias cuando ambos están presentes, ya que abordar las dos condiciones puede mejorar la calidad de la atención y los resultados.

¿Por qué no conviene tratar la ansiedad y la adicción por separado?

Durante mucho tiempo, algunas personas han recibido primero tratamiento para una condición y posteriormente para la otra.

El problema es que ambas pueden estar relacionadas.

Si una persona deja de consumir pero continúa enfrentando una ansiedad intensa sin herramientas para manejarla, puede encontrarse nuevamente con el mismo factor que anteriormente la llevaba a consumir.

Y si se trabaja únicamente sobre la ansiedad mientras continúa un consumo problemático, algunas estrategias terapéuticas pueden verse limitadas por los efectos de la sustancia o por la dificultad de mantener estabilidad.

Esto no significa que todas las personas necesiten exactamente el mismo tratamiento. Significa que, cuando ambas condiciones están presentes, deben formar parte de la valoración y del plan terapéutico.

SAMHSA señala que el tratamiento integrado coordina las intervenciones para salud mental y consumo de sustancias y permite atender de manera más completa los aspectos físicos y emocionales de la persona.

¿Qué puede incluir un tratamiento para ansiedad y adicciones?

El tratamiento depende de la sustancia, la gravedad del consumo, el tipo de ansiedad, el estado físico y mental de la persona y otras circunstancias individuales.

Una valoración inicial puede incluir preguntas sobre el historial de consumo, síntomas de ansiedad, medicamentos, sueño, antecedentes médicos, experiencias previas de tratamiento y situaciones que aumentan el deseo de consumir.

A partir de esta información puede definirse el nivel de atención más adecuado.

La intervención puede incluir psicoterapia, acompañamiento médico, atención psiquiátrica cuando está indicada, estrategias para prevenir recaídas, educación sobre ansiedad y herramientas para afrontar situaciones que aumentan el riesgo de consumo.

En algunos casos pueden utilizarse medicamentos, pero su indicación debe realizarla un profesional que conozca tanto el problema de salud mental como el consumo de sustancias. Esto es especialmente importante porque algunas combinaciones de medicamentos utilizados para tratar la ansiedad y sustancias pueden generar riesgos. SAMHSA advierte, por ejemplo, sobre posibles efectos adversos al combinar determinados medicamentos para el trastorno por consumo de sustancias con benzodiacepinas.

El papel de la terapia en la atención dual

La terapia puede ayudar a la persona a entender la relación entre sus pensamientos, emociones y conductas de consumo.

En lugar de trabajar únicamente con la pregunta “¿cómo dejo de consumir?”, también puede ser necesario explorar:

¿Qué sucede justo antes de que aparezca el deseo de consumir?

¿Qué pensamientos acompañan la ansiedad?

¿Qué situaciones hacen que aumente?

¿Cómo responde la persona cuando se siente sobrepasada?

¿Qué estrategias utiliza actualmente para tranquilizarse?

¿Qué consecuencias tiene el consumo al día siguiente?

En tratamientos para trastornos concurrentes pueden utilizarse herramientas de psicoterapia cognitivo-conductual, estrategias de regulación emocional, técnicas de relajación y otros recursos adaptados a las necesidades de la persona. SAMHSA destaca el valor de los enfoques integrados para personas que presentan ansiedad y trastorno por consumo de sustancias.

¿Cuándo puede ser necesario un centro de rehabilitación residencial?

No todas las personas con ansiedad y un problema de consumo necesitan internarse.

Algunas pueden recibir tratamiento ambulatorio mientras continúan con sus actividades habituales. Otras pueden requerir un nivel de atención más intensivo.

Un programa residencial puede considerarse cuando el consumo es grave, existen recaídas frecuentes, la persona no consigue mantenerse alejada de la sustancia en su entorno habitual, hay problemas importantes de funcionamiento o se necesita una estructura terapéutica más constante.

También puede ser relevante cuando la ansiedad y el consumo forman un ciclo que la persona no consigue romper fuera de un entorno protegido.

La decisión debe tomarse después de una valoración. Un centro serio no debería recomendar internamiento únicamente por la presencia de ansiedad o por el nombre de una sustancia, sino analizar las necesidades concretas del paciente.

La familia también puede notar señales

En ocasiones, la persona que consume no identifica con claridad la relación entre su ansiedad y el consumo.

La familia puede observar cambios antes de que la persona los reconozca: aislamiento, irritabilidad, problemas de sueño, cambios repentinos de ánimo, consumo cada vez más frecuente, necesidad de tener alcohol o drogas disponibles o uso de sustancias después de situaciones emocionalmente difíciles.

También puede notar que la persona parece estar atrapada en una dinámica repetitiva: se siente ansiosa, consume, experimenta consecuencias y después vuelve a consumir cuando aparece nuevamente la ansiedad.

En lugar de reducir la conversación a “tienes que dejar de consumir”, puede ser más útil expresar preocupación y promover una valoración profesional.

¿Qué debería buscar una familia en un centro de rehabilitación?

Cuando existe una combinación de ansiedad y adicción, es importante preguntar si el centro puede atender ambos aspectos.

No basta con preguntar si ofrece terapia para adicciones. Conviene conocer qué profesionales participan en la atención, cómo se evalúa la salud mental, si existe seguimiento psiquiátrico cuando es necesario y cómo se determina el nivel de atención adecuado.

También es importante preguntar qué sucede si aparecen síntomas intensos de ansiedad, crisis de pánico, problemas de sueño o una recaída durante el tratamiento.

Un enfoque verdaderamente integral debería considerar que la recuperación no termina cuando desaparece el consumo. La persona necesita desarrollar herramientas para afrontar las situaciones que anteriormente podían llevarla a consumir.

¿Qué pasa después del tratamiento?

El alta de un centro de rehabilitación no significa que desaparezcan automáticamente los factores que estaban relacionados con la ansiedad.

Por eso, el seguimiento puede ser especialmente importante en personas que presentan ambas condiciones.

Puede incluir continuidad de psicoterapia, seguimiento médico o psiquiátrico cuando corresponda, participación en grupos de apoyo y un plan claro para identificar señales tempranas de recaída.

También conviene que la persona sepa qué hacer si la ansiedad aumenta nuevamente.

Esperar hasta que la situación se vuelva insostenible puede hacer más difícil intervenir. Reconocer señales tempranas permite buscar apoyo antes de que el consumo vuelva a convertirse en la principal estrategia para manejar las emociones.

¿La ansiedad puede desaparecer al dejar de consumir?

Depende de cada caso.

Si los síntomas de ansiedad están relacionados principalmente con los efectos de una sustancia, pueden disminuir al suspender su consumo. Pero si existe un trastorno de ansiedad independiente, es posible que los síntomas continúen y necesiten tratamiento específico.

Por eso no es recomendable asumir que “si deja las drogas, automáticamente desaparecerá la ansiedad” ni lo contrario.

Una evaluación profesional puede ayudar a establecer qué síntomas existían antes del consumo, cuáles aparecen durante o después de consumir y qué condiciones requieren atención.

¿Es peligroso automedicarse para la ansiedad?

Sí puede serlo.

Utilizar alcohol, drogas o medicamentos sin supervisión para controlar la ansiedad puede generar dependencia, interacciones y otros problemas. Además, puede dificultar que los profesionales determinen qué síntomas pertenecen al trastorno de ansiedad y cuáles están relacionados con el consumo.

Si una persona ya utiliza medicamentos para dormir o controlar la ansiedad, es importante informar al equipo tratante sobre todos los medicamentos y sustancias que consume.

No se recomienda iniciar, suspender o modificar medicamentos por cuenta propia.

¿Cuándo buscar ayuda de inmediato?

Algunas situaciones requieren atención urgente y no deben esperar a una cita programada.

Si una persona presenta pérdida de conciencia, dificultad para respirar, convulsiones, una posible sobredosis, confusión intensa, conducta peligrosa o expresa intención de hacerse daño, debe buscarse atención médica de emergencia.

También puede ser necesario acudir a servicios de urgencias cuando existe una abstinencia potencialmente peligrosa o síntomas físicos graves.

En estas circunstancias, la prioridad es la seguridad de la persona.

Preguntas frecuentes

¿Tener ansiedad y consumir drogas significa tener diagnóstico dual?

No necesariamente. Para determinar si existe un diagnóstico dual se necesita evaluar si hay un trastorno de salud mental y un trastorno por consumo de sustancias. Algunas sustancias también pueden provocar síntomas de ansiedad, por lo que es importante realizar una valoración profesional.

¿Una persona puede desarrollar una adicción porque tiene ansiedad?

Puede existir una relación entre ambas condiciones, pero no puede afirmarse que la ansiedad por sí sola cause una adicción. Algunas personas pueden utilizar sustancias intentando aliviar síntomas emocionales, mientras que el consumo también puede contribuir a problemas de salud mental.

¿Es mejor tratar primero la ansiedad o primero la adicción?

Cuando existen ambos trastornos, las recomendaciones actuales favorecen un abordaje integrado que contemple las dos condiciones, en lugar de asumir que una debe resolverse completamente antes de atender la otra.

¿Todas las personas con ansiedad y adicción necesitan internarse?

No. El nivel de atención depende de la gravedad del consumo, los síntomas de salud mental, la seguridad de la persona, su entorno y otros factores. Algunas personas pueden beneficiarse de tratamiento ambulatorio y otras necesitan atención residencial o incluso hospitalaria.

¿El alcohol puede empeorar la ansiedad?

Sí. Aunque algunas personas sienten una relajación temporal después de beber, el consumo puede formar parte de un ciclo que termine aumentando determinados síntomas y dificultando el manejo de la ansiedad.

¿Qué pasa si la persona usa medicamentos para controlar la ansiedad y también consume alcohol o drogas?

Debe informar al profesional que supervisa su tratamiento. Algunas combinaciones pueden aumentar riesgos, especialmente cuando intervienen determinados medicamentos sedantes. No se deben hacer cambios en la medicación sin orientación médica.

¿Una persona puede recuperarse de la ansiedad y la adicción al mismo tiempo?

Sí. Ambas condiciones son tratables y pueden abordarse dentro de un mismo plan terapéutico cuando están presentes. El tratamiento debe adaptarse a las características y necesidades de cada persona.

Cuando la ansiedad y el consumo empiezan a alimentarse entre sí

Vivir con ansiedad y una adicción puede hacer que la persona sienta que está atrapada en un ciclo: consume para sentirse mejor, pero después aparecen nuevas consecuencias que aumentan la ansiedad y vuelven a despertar el deseo de consumir.

Romper ese ciclo requiere mirar las dos partes del problema.

Un centro de rehabilitación para ansiedad y adicciones debe poder identificar qué está ocurriendo, valorar la salud física y mental de la persona y determinar si necesita atención ambulatoria, residencial o de otro nivel.

En Oceánica México, el abordaje de las adicciones contempla las necesidades particulares de cada paciente y su entorno familiar. Con más de 33 años de experiencia y acreditación CARF, la atención busca acompañar los diferentes aspectos que pueden intervenir en el proceso de recuperación.

Si la ansiedad está aumentando junto con el consumo, si la persona utiliza sustancias para intentar controlar lo que siente o si los tratamientos anteriores no han conseguido abordar ambas situaciones, buscar una valoración profesional puede ser un paso importante. No es necesario esperar a que el consumo o la ansiedad lleguen a un punto crítico para pedir ayuda.

 

Doctor Carlos
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